sábado, 10 de febrero de 2018

LUNA DE SANGRE


Eclipse lunar


Eclipse lunar del 3 de marzo de 2007. El tono rojizo de la Luna se debe a la refracción de la luz solar en las partículas de polvo presentes en la atmósfera.Un eclipse lunar (del latín eclipsis y este del griego Εκλείψεις) es un evento astronómico que sucede cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, generando un cono de sombra que oscurece a la luna. Para que suceda un eclipse, los tres cuerpos celestes, la Tierra, el Sol y la Luna, deben estar exactamente alineados o muy cerca de estarlo, de tal modo que la Tierra bloquee los rayos solares que llegan al satélite; por eso, los eclipses lunares solo pueden ocurrir en la fase de luna llena.os eclipses lunares se clasifican en parciales (solo una parte de la Luna es ocultada), totales (toda la superficie lunar entra en el cono de sombra terrestre) y penumbrales (la Luna entra en el cono de penumbra de la Tierra). La duración y el tipo de eclipse depende de la localización de la Luna respecto de sus nodos orbitales.
A diferencia de los eclipses solares, que pueden ser vistos solo desde una parte relativamente pequeña de la Tierra y duran unos pocos minutos, un eclipse lunar puede ser visto desde cualquier parte de la Tierra en la que sea de noche y se prolonga durante varias horas.

Cono de sombra y penumbra en los eclipses de Luna[editar]


Diagrama de un eclipse lunar.
El Sol posee un diámetro ecuatorial 109 veces mayor al de la Tierra, por lo cual ésta proyecta un cono de sombra convergente y un cono de penumbra divergente. Los eclipses se producen porque la Luna, que se encuentra a unos 384 000 km de la Tierra, entra en el cono de sombra terrestre, de largo mucho mayor —1 384 584 km—. A la distancia que se encuentra la Luna de la Tierra, el cono de sombra tiene un diámetro de 9200 km, mientras que el diámetro de la Luna es de 3476 km. Esta gran diferencia provoca que dentro del cono de sombra entre 2,65 veces la Luna, y en consecuencia, los eclipses permanezcan en su fase total durante un tiempo prolongado.
Para un observador que estuviera situado sobre la superficie de la Luna, un eclipse penumbral sería un eclipse parcial de Sol. Análogamente, si el observador se encontrara dentro del cono de sombra de la Tierra, no podría ver a la estrella, de modo que para él se estaría produciendo un eclipse total de Sol.
La atmósfera terrestre tiene una influencia vital en los eclipses. Si la atmósfera no existiese, en cada eclipse total de Luna ésta desaparecería completamente (cosa que sabemos que no ocurre). La Luna totalmente eclipsada adquiere un color rojizo característico debido a la luz refractada por la atmósfera de la Tierra. Para medir el grado de oscurecimiento de los eclipses lunares se emplea la escala de Danjon.

Clasificación de los eclipses lunares[editar]

La sombra de la Tierra se proyecta en dos partes: la umbra y la penumbra. En la umbra, no existe radiación solar directa. Sin embargo, debido al mayor tamaño angular del Sol, la radiación solar es bloqueada solo parcialmente en la porción exterior de la sombra terrestre, que recibe el nombre de penumbra. De este modo, debido a las distintas sombras, los eclipses se clasifican en:
  • Eclipse penumbral (o Apulso): ocurre cuando la Luna pasa a través de la penumbra terrestre. La penumbra ocasiona un sutil oscurecimiento en la superficie lunar. Si solo una pequeña parte de la Luna entra en la región penumbral, el eclipse resultante es de muy difícil observación a simple vista y se denomina penumbral-parcial. Un tipo especial de eclipse penumbral es el penumbral-total en el cual la Luna entra totalmente en la penumbra, sin pasar por la umbra. Este último caso de eclipse penumbral es muy infrecuente (unos tres por siglo) debido a que el ancho de la zona penumbral (la diferencia entre el diámetro interno y el límite externo) es solo ligeramente más grande que el diámetro de la Luna. En los eclipses penumbrales-totales, la porción de la Luna que se encuentra más cerca de la umbra aparece un poco más oscura que el resto.
  • Eclipse parcial: ocurre cuando solo una parte de la Luna entra en la umbra.
  • Eclipse total: sucede cuando la Luna entra completamente en la zona umbral. Un caso especial de eclipse total es el total-central, en el cual la Luna, además de pasar por la umbra terrestre, lo hace por el centro de esta.

Duración y contactos

La duración de un eclipse lunar es determinada por sus contactos, que son las etapas clave del fenómeno. En un eclipse total, los contactos medidos son:
  • P1 (Primer contacto): Comienzo del eclipse penumbral. La Luna toca el límite exterior de la penumbra terrestre.
  • U1 (Segundo contacto): Comienzo del eclipse parcial. La Luna toca el límite exterior de la umbra terrestre.
  • U2 (Tercer contacto): Comienzo del eclipse total. La superficie lunar entra completamente dentro de la umbra terrestre.
  • Máximo del eclipse: Etapa de mayor ocultación del eclipse. La Luna está en su punto más cercano al centro de la umbra terrestre.
  • U3 (Cuarto contacto): Fin del eclipse total. El punto más externo de la Luna sale de la umbra terrestre.
  • U4 (Quinto contacto): Fin del eclipse parcial. La umbra terrestre abandona la superficie lunar.
  • P2 o P4 (Sexto contacto): Fin del eclipse penumbral. La Luna escapa completamente de la sombra terrestre.

Diagrama de contactos en un eclipse total.
Lógicamente, los 7 valores solo aparecen en los eclipses totales; en un eclipse parcial, U2 y U3 no se presentaran; en un eclipse penumbral, U1, U2, U3 y U4 no serán medidos.
La mayor duración posible de un eclipse, es decir, la mayor diferencia entre P1 y P2, es de aproximadamente 6 horas. En este eclipse, el centro de la Luna coincidiria exactamente con el centro de la umbra terrestre (eclipse total-central). A su vez, este eclipse podría permanecer en su fase total durante casi 107 minutos.
La distancia entre la Luna y la Tierra varia constantemente debido a la ligera excentricidad de la órbita lunar. La distancia máxima que puede separar ambos cuerpos celestes se denomina apogeo, y es de 406,700 km. La distancia mínima posible es de 356 400 km, denominada perigeo. La distancia que separa la Luna y la Tierra existente durante el eclipse afecta la duración del mismo. Cuando la Luna se encuentra cerca de su apogeo, su velocidad orbital es la menor posible. El diámetro de la umbra no decrece apreciablemente entre en perigeo y apogeo, ya que los límites de la umbra son casi paralelos entre si (esto se debe a la enorme distancia que separa a la Tierra del Sol). Por lo tanto el eclipse más duradero posible será aquel que ocurra durante el apogeo.

Escala de Danjon

Es una escala subjetiva diseñada por André-Louis Danjon entre los años 1925 y 1950 para medir el oscurecimiento de la superficie lunar en los eclipses.
La Tierra bloquea toda la radiación solar directa que llega a la Luna, oscureciéndola. Sin embargo, las partículas en suspensión presentes en la atmósfera refractan parte de la luz solar, en el espectro del rojo. Es el mismo fenómeno que ocurre el alba y el ocaso, en los cuales el cielo toma un tono anaranjado-rojizo debido a la incidencia casi horizontal de los rayos solares. La Luna recibe esta radiación, lo que provoca que tome un color desde amarillo claro hasta rojo parduzco, que depende de factores medioambientales terrestres (nubes, polvo en suspensión, erupciones volcánicas) y físicos (distancia entre la Luna y el centro de la umbra).
El grado de oscurecimiento en la escala de Danjon es representado con la letra "L", que adquiere cinco valores, del 0 al 4. Cada valor es definido de la siguiente manera:
  • L=0: Muy oscuros, Luna casi invisible en el momento máximo del eclipse.
  • L=1: Grises oscuros o parduscos, pocos detalles visibles.
  • L=2: Rojizos o rojos parduscos con área central más oscura, regiones externas muy brillantes.
  • L=3: Rojo ladrillo, frecuentemente con un margen amarillento.
  • L=4: Anaranjado o cobrizo, muy brillante, a veces con un margen azulado.
La determinación del valor de L se debe realizar en el máximo del eclipse, siendo la escala completamente subjetiva. Diferentes observadores obtendrán diferentes valores, e incluso cada parte de la Luna obtendrá diferentes valores de L, dependiendo de su distancia con respecto al centro de la umbra.

Cálculo del tamaño de la sombra de la Luna

El tamaño de la sombra (S) también puede expresarse en función de la paralaje lunar (Pl), paralaje solar (Ps), y del semidiámetro solar (Ss). Se cumple que el tamaño de la sombra es:
S = Pl + Ps – Ss
El tamaño de la penumbra, a la distancia que viaja la Luna, es:
P = Pl + Ps + Ss + Pl/Sl

Eclipses de Luna entre 2004 y 2021

(en horas UTC)
FechaComienzo del eclipse penumbralComienzo del eclipse parcial (comienzo de la umbra)Comienzo de la totalidadMáximo/tipoFin de la totalidadFin del eclipse parcial (fin de la umbra)Fin del eclipse penumbralTamaño
4 de mayo de 200418:5119:4820:5221:30/total22:0823:1200:09 5 de mayo 20041,309
28 de octubre de 200401:0602:1403:2304:04/total04:4405:5307:031,314
24 de abril de 200507:50--09:55/penumbral-parcial--12:000,890
17 de octubre de 200509:5111:34-12:03/parcial-12:3214:150,069
14 de marzo de 200621:21--23:47/penumbral-total--01:13 15 de marzo 20061,056
7 de septiembre de 200617:4219:05-19:51/parcial-20:3722:000,189
3 de marzo de 200720:1621:3022:4323:20/total23:5701:11 4 de marzo200702:25 4 de marzo 20071,237
28 de agosto de 200707:5208:5109:5210:37/total11:2312:2413:221,481
20 de febrero de 200800:3501:4203:0003:26/total03:5105:0906:171,112
16 de agosto de 200819:2320:35-22:10/parcial-23:4400:57 17 de agosto 20090,812
9 de febrero de 200912:37--14:38/penumbral-parcial--16:400,925
7 de julio de 200908:33--09:39/penumbral-parcial--10:440,182
6 de agosto de 200923:56 5 de agosto--01:39/penumbral-parcial--03:170,428
31 de diciembre de 200917:1518:51-19:22/parcial-19:5321:300,081
26 de junio de 201008:5510:16-11:38/parcial-13:0014:210,543
21 de diciembre de 201005:2806:3207:4008:17/total08:5410:0211:061,261
15 de junio de 201117:2318:2319:2220:13/total21:0322:0223:021,706
10 de diciembre de 201111:3212:4514:0614:32/total14:5816:1817:321,110
4 de junio de 201208:4609:59-11:03/parcial-12:0713:201,377
28 de noviembre de 201212:13--14:33/parcial-penumbral--16:530,942
25 de abril de 201318:0219:52-20:07/parcial-20:2322:130,019
25 de mayo de 201303:43--04:10/parcial-penumbral--04:370,04
18 de octubre de 201321:48--23:50/parcial-penumbral--01:52 19 de octubre20130,792
15 de abril de 201404:5205:5807:0707:46/total08:2509:3410:391,295
8 de octubre de 201408:1409:1510:2510:55/total11:2512:3513:351,172
4 de abril de 201510:0011:1612:5413:00/total13:0615:4516:011,005
28 de septiembre de 201501:1002:0703:1103:47/total04:2405:2806:241,282
23 de marzo de 201609:37--11:47/penumbral-parcial--13:580,801
18 de agosto de 201609:25--09:43/penumbral-parcial--10:010,015
16 de septiembre de 201616:53--18:54/penumbral-parcial--20:560,933
26 de febrero de 201709:32--10:38/penumbral-total--11:561,215
7 de agosto de 201715:4817:22-18:21/parcial-19:1920:530,250
31 de enero de 201810:5011:4812:5213:30/total14:0815:1216:101,321
27 de julio de 201817:1318:2419:3020:22/total21:1422:2023:311,613
21 de enero de 201902:3503:3404:4105:12/total05:4406:5107:501,201
16 de julio de 201919:4221:01-22:31/parcial-00:00 17 de julio201901:20 17 de julio0,659
10 de enero de 202017:06--19:10/penumbral-parcial--21:150,920
5 de junio de 202017:44--19:25/penumbral-parcial--21:070,594
5 de julio de 202003:04--04:30/penumbral-parcial--05:560,381
30 de noviembre de 202007:30--09:43/penumbral-parcial--11:560,854
26 de mayo de 202108:47--11:18/penumbral-parcial--13:491,954

Historia de su estudio

Cristóbal Colón, en su segundo viaje a La Española, observó el eclipse de Luna del 14 al 15 de septiembre de 1494, y comparando las horas del comienzo y fin del mismo con las registradas en las observaciones de Cádiz y São Vicente (Madeira) dedujo definitivamente la esfericidad de la Tierra ya descrita por Ptolomeo.
Valiéndose de las efemérides lunares, predijo y utilizó el eclipse lunar del 29 de febrero de 1504 para obtener de los indígenas de Jamaica los víveres que aquellos se negaban a proporcionarles.
Juan López de Velasco, que en 1572 fue nombrado cosmógrafo mayor del rey español Felipe II, redactó por encargo de éste unas normas para la correcta observación en España y América del eclipse de Luna del año 1577 e ideó un instrumento especial para observarlo personalmente, remitiendo un modelo para que se pudiera construir fácilmente en todas partes. Por las observaciones realizadas se pudo precisar la longitud de muchos puntos geográficos.

Mitología

Los hindúes a principios de nuestra era trataron de explicar los eclipses de luna mediante el mito de Rahu (que se cuenta en el Bhágavat Purana, entre otros). Los semidioses y los demonios batieron el océano de leche (uno de los siete exóticos océanos lejanos, dentro de este mismo planeta) para extraer el néctar de la inmortalidad. Cuando éste se produjo, una forma femenina del dios Vishnú los hizo formar fila. Primero le entregaría un trago a cada semidiós y luego repartiría el resto entre los demonios.
Rahu entonces adoptó forma de semidiós para participar en la primera dosificación de néctar. Cuando le tocó su turno y levantó la copa para tomar una gota de néctar, Soma (dios de la Luna) se dio cuenta de la impostura y avisó a Vishnú, quien le cortó la cabeza al demonio con su disco chakra. Como Rahu ya tenía la gota de néctar en la boca, su cabeza se volvió inmortal, quedó colgada de la bóveda celeste y cada tanto se come a la Luna en venganza.

IO LUNA DE JUPITER


Ío (satélite)

Ío
Iosurface gal.jpg
Composición de imágenes de la cara oculta de Ío tomadas los días 7 de septiembre y 6 de noviembre de 1996 por lasonda Galileo. Las características superficiales más pequeñas que se pueden apreciar tienen un tamaño de 2,5 km. Hay montañas escarpadas de varios kilómetros de altura, mesetas formadas por materiales superpuestos en capas y muchas depresiones irregulares llamadas calderas volcánicas. Varias de las características oscuras parecidas a flujos corresponden a puntos calientes y pueden ser flujos activos de lava. No hay accidentes geográficos que se asemejan a cráteres de impacto, ya que la actividad volcánica cubre la superficie con nuevos depósitos continuamente. La superficie de Ío es la más dinámica del sistema solar.
Descubrimiento
DescubridorSimon Marius
Galileo Galilei
Fecha1610
DesignacionesJúpiter I
CategoríaSatélite galileano
Elementos orbitales
Inclinación0,040°
Excentricidad0,0041
Elementos orbitales derivados
Periastro o perihelio420 000 km (periapsis)
Apoastro o afelio423 400 km (apoapsis)
Período orbital sideral1 d 18 h 27,6 min
Velocidad orbitalmedia17,334 km/s
Radio orbital medio421 600 km
Satélite deJúpiter
Características físicas
Masa8,94×1022 kg
Volumen2,53x1010 km3
Densidad3,55 g/cm³
Área de superficie41 000 000 km²
Diámetro3 643,2 km
Gravedad1,81 m/s²
Velocidad de escape2 376 m/s
Periodo de rotación1d 18h 27,6m
Inclinación axial0°
Albedo0,61
Características atmosféricas
PresiónTrazas
Temperatura-143,15 °C / 130 K
Composición
Dióxido de azufre100%
Cuerpo celeste
AnteriorTebe
SiguienteEuropa
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Ío es el satélite galileano más cercano a Júpiter. Es el cuarto satélite por su tamaño, tiene la más alta densidad entre todos los satélites y, en proporción, la menor cantidad de agua entre todos los objetos conocidos del sistema solar. Fue descubierto por Galileo Galilei en 1610. Recibe su nombre de Ío, una de las muchas doncellas de las que Zeusse enamoró en la mitología griega, aunque inicialmente recibió el nombre de Júpiter I por ser el primer satélite de Júpiter según su cercanía al planeta.
Con un diámetro de 3600 kilómetros, es la tercera más grande de las lunas de Júpiter. En Ío hay planicies muy extensas y también cadenas montañosas, pero la ausencia de cráteres de impacto sugiere la juventud geológica de su superficie.​Con más de 400 volcanes activos, es el objeto más activo geológicamente del sistema solar. Esta actividad tan elevada se debe al calentamiento por marea, que es la respuesta a la disipación de enormes cantidades de energía proveniente de la fricción provocada en el interior del satélite. Varios volcanes producen nubes de azufre y dióxido de azufre, que se elevan hasta los 500 km. Su superficie también posee más de cien montañas que han sido levantadas por la extrema compresión en la base de la corteza de silicatos del satélite. Algunas de estas montañas son más altas que el Monte Everest.
A diferencia de la mayoría de los satélites externos del sistema solar, que se encuentran cubiertos de gruesas capas de hielo, Ío está compuesto principalmente de roca de silicato rodeando un núcleo de hierro derretido.
Ío cumplió un papel importante en el desarrollo de la astronomía durante los siglos XVII y XVIII, ayudando a la adopción del modelo heliocéntrico de Copérnico del sistema solar y de las Leyes de Kepler del movimiento planetario. La primera medición de la velocidad de la luz fue realizada por Ole Rømer midiendo el periodo de traslación de Ío.

Historia

Ío fue descubierta por Galileo el 7 de enero de 1610, fecha en que halló junto a Júpiter «tres estrellas fijas, totalmente invisibles por su pequeño tamaño», según anotó en su diario. A la noche siguiente descubrió una cuarta estrella, y en noches posteriores comprobó que orbitaban en torno al planeta, por lo que dedujo que eran satélites. Se trataba de Ío, Europa, Ganímedes y Calisto. Galileo llamó inicialmente a estas lunas «astros mediceos», en honor a su mecenas, Cosme II de Médicis, pero la propuesta no gustó a otros astrónomos, que buscaron alternativas; así, el alemán Simon Marius, quien aseguraba haber descubierto también las lunas incluso antes que Galileo, propuso nombres basados en la mitología griega, que son los conocidos hoy día. Galileo contraatacó proponiendo que se llamasen Júpiter I, II, III y IV, nombres que fueron usados hasta principios del xx, en que se recuperaron los nombres propuestos por Marius. Las cuatro lunas de Júpiter son también conocidas como «satélites galileanos».​

Características físicas

Comparación de Ío con la Tierra y la Luna.
A diferencia de la mayoría de los satélites del sistema solar, Ío podría tener una composición química similar a la de los planetas telúricos, principalmente compuestos de rocas de silicatos. Datos recientes provenientes de la misión Galileoindican que puede tener un núcleo de hierro con un radio de unos 900 km.
Cuando la sonda Voyager 1 envió las primeras imágenes cercanas de Ío en 1979, los científicos esperaban encontrar numerosos cráteres cuya densidad proporcionaría datos sobre la edad del satélite. Contrariamente a las expectativas, Ío no tenía cráteres. El satélite tiene una actividad volcánica tan intensa que ha borrado por completo las señales de cráteres de impactos pasados en su superficie. Además de los volcanes, la superficie cuenta con la presencia de montañas no volcánicas, lagos de azufre fundido, calderas volcánicas de varios kilómetros de profundidad y flujos extensos de varios cientos de kilómetros de largo, compuestos por material fluido muy poco viscoso (posiblemente algún tipo de compuesto de azufre fundido y silicatos). El azufre y sus compuestos adquieren una gran variedad de colores, responsables de la apariencia superficial del satélite. Estudios en el infrarrojo desde la superficie terrestre muestran que algunas de las regiones más calientes del satélite, cubiertas por flujos de lava, alcanzan temperaturas de hasta 2 000 K (aunque las temperaturas medias son mucho más frías, cercanas más bien a los 130 K).
Modelo de la composición interna probable de Io, con los nombres de las características principales.
Ío podría tener una fina atmósfera compuesta de dióxido de azufre y algunos otros gases. A diferencia de los demás satélites galileanos, carece casi por completo de agua. Esto es, probablemente, debido a que en la formación de los satélites galileanos, Júpiter estaba tan caliente que no permitió condensar los elementos más volátiles en la región cercana al planeta. Sin embargo, estos volátiles sí pudieron condensarse más lejos, dando lugar a los demás satélites, que muestran una importante presencia de hielo.
En cuanto al interior del satélite puede intuirse su composición estudiando su densidad, la cual es aproximadamente 3,5 g/cm³. La densidad de hierro es de aproximadamente 5, y la de silicato es 3, de manera que el interior de Ío ha de estar hecho de material rocoso y azufre.
En las profundidades de Ío se encuentra posiblemente un núcleo compuesto de elementos metálicos más pesados tales como el hierro. Este núcleo es el que da lugar a la magnetosfera de este satélite.

Vulcanismo


Detalle de los volcanes de Ío observados por la sonda Galileo.
Órbitas de Ío, Europa y Ganímedes.
Ío es el cuerpo del sistema solar con mayor actividad volcánica. Sus volcanes, a diferencia de los terrestres, expulsan dióxido de azufre. La energía necesaria para mantener esta actividad volcánica proviene de la disipación del calor generado por los efectos de marea producidos por Júpiter, Europa y Ganímedes, dado que los tres satélites se encuentran en un caso particular de resonancia orbital llamada resonancia de Laplace. Las mareas de roca sólida de Ío son ocho veces más altas que las provocadas en los océanos terrestres por la interacción gravitacional con la Luna.
Algunas de las erupciones de Ío emiten material a más de 300 km de altura. La baja gravedad del satélite permite que parte de este material sea permanentemente expulsado de la superficie, distribuyéndose en un anillo de material que cubre su órbita. Posteriormente, parte de este material puede ser ionizado resultando atrapado por el intenso campo magnético de Júpiter. Las partículas ionizadas del anillo orbital de Ío son arrastradas por las líneas de campo magnético hasta la atmósfera superior de Júpiter donde se puede apreciar su impacto con la atmósfera en longitudes de onda ultravioleta, tomando parte en la formación de las auroras jovianas. La posición de Ío con respecto a la Tierra y Júpiter tiene también una fuerte influencia en las emisiones de radio jovianas, que son mucho más intensas cuando Ío es visible.

Observación y exploración

Durante los siguientes dos siglos y medio después de su descubrimiento, Ío se mantuvo como un punto de la quinta magnitud imposible de resolver con un telescopio. Aun así, durante el siglo xvii los satélites galileanos se emplearon para diversos propósitos como la determinación de la longitud​ la validación de la tercera ley de Kepler para el movimiento planetario o la medición del tiempo que requiere la luz para cruzar el espacio que separa a Júpiter de la Tierra. A partir de las efemérides calculadas por astrónomos como Giovanni Cassini, Pierre-Simon Laplace desarrolló una teoría matemática para explicar las órbitas resonantes de Ío, Europa y Ganímedes. Esta resonancia es la causa de las diversas características geológicas de estos tres satélites.

Diversidad Galáctica

NGC 3175 se encuentra a unos 50 millones de años luz de distancia en la constelación de  Antlia (The Air Pump)  .  La galaxia se puede v...