sábado, 24 de marzo de 2018

En fotos: las asombrosas observaciones del robot Curiosity de la NASA tras pasar 2.000 días en Marte

En el fondo de la imagen se observa el monte Sharp, una colina que el Curiosity ha estado escalando desde septiembre de 2014. (Foto: NASA/JPL-Caltech/MSSS)
El robot explorador Curiosity de la NASA cumple esta semana 2.000 días marcianos (o soles) explorando el cráter Gale de Marte.
Desde que comenzó a recorrer el planeta rojo en agosto de 2012, el "rover" o astromóvil logró descubrir rastros de ríos antiguos, deltas y lagos en el interior del cráter.
También estableció cómo era la atmosfera primitiva de Marte, que es el cuarto planeta respecto a su distancia al Sol y el segundo más pequeño del Sistema Solar después de Mercurio.
Para celebrar este aniversario, BBC Mundo te compartealgunas de las observaciones más asombrosas realizadas por el Curiosity durante estos años
Ese punto diminuto en el espacio es nuestra Tierra. (Foto: NASA/JPL-CALTECH/MSSS)
La imagen llegó a la Tierra 15 minutos después de que el Curiosity aterrizara en Marte. (Foto: NASA/JPL-CALTECH)
La primera imagen capturada por el robot llegó tan solo 15 minutos después de que aterrizara en Marte el 5 de agosto de 2012.
Fue tomada por la cámara que tiene en la parte frontal, que es utilizada para detectar y evitar obstáculos durante su travesía.
A lo lejos se puede apreciar Aeolis Mons (conocido también como Monte Sharp). Esta es una montaña que forma el pico central del cráter Gale.
Cuando los científicos de la NASA obtuvieron esta imagen, supieron que la misión sería exitosa.
La forma de las rocas muestra que fueron erosionadas por un antiguo río. (Foto: NASA/JPL-CALTECH/MSSS)
"Una vez que empezamos a manejar 16 soles después de tocar la superficie, encontramos estos lechos de rocas", dicen los miembros del equipo del Curiosity.
La forma redondeada de las rocas indica que se formaron en un río superficial antiguo, que corría por las laderas de las montañas que rodeaban el cráter Gale hace 4.000 millones de años.
En contra de lo que se esperaba, la corteza erosionada por los ríos no era de basalto oscuro y primitivo, sino de una composición y mineralogía más evolucionada.
Las piedras de este antiguo río marciano ha hecho que los investigadores se replanteen cómo se formaron la corteza de rocas ígneas y el manto de Marte.
La bahía Yellowknife está formada por capas de granos de arena y barro. (Foto: NASA/JPL-Caltech/MSSS)
En las imágenes tomadas a distancia, los científicos no podían distinguir si algunos rasgos de la superficie correspondían a sedimentos de lagos o a ríos de lava.
Las fotos desde el terreno fueron cruciales para entender estas características del suelo.
Las imágenes de la bahía Yellowknife mostraron que el suelo estaba formado por capas de finos granos de arena y barro, depositados por los ríos que corrían hacia un antiguo lago en el interior del cráter.
El lago Gale, ahora desaparecido, tuvo agua durante mucho tiempo. (Foto: NASA/JPL-Caltech/MSSS)
La sección llamada Pahrump Hills descubierta por Curiosity durante el sol 753 fue clave para entender el ambiente del cráter en el pasado.
Allí, el robot observó capas delgadas de lutita (una roca sedimentaria clástica), que eran partículas de barro que se decantaron dentro de la parte más profunda del lago.
El lago Gales es un cuerpo profundo de agua que existió en Marte por mucho tiempo. Ahora está desaparecido
El desierto de dunas se asemeja a los hallados en la Tierra. (Foto: NASA/JPL-Caltech/MSSS)
Las dunas Namib, halladas durante el día 1192, son una pequeña porción del gran campo de dunas Bagnold.
Este es el primer campo activo de dunas explorado en la superficie de otro planeta.
Recorrer este complejo terreno no fue fácil para el Curiosity.
Aunque la atmósfera de Marte tiene una fracción de la densidad de la atmósfera de la Tierra, puede crear igualmente estas bellas estructuras que se asemejan a la de los desiertos en nuestro planeta.
El viento le dio forma a esta región del planeta rojo. (Foto: NASA/JPL-Caltech/MSSS)
Esta zona, denominada Murray Buttes, fue fotografiada por la Mastcam en el sol 1448.
Las formaciones de arenisca indican que, después de un período de clima húmedo, este se tornó seco y el viento pasó a ser el agente dominante que dio forma al ambiente del cráter Gale.


Los selfies sirven para ver en qué estado está el vehículo. (Foto: NASA/JPL-Caltech/MSSS)
El Curiosity se ganó la fama a lo largo de los años de que compite con la de muchos usuarios de Instagram, por la cantidad de selfies que se tomó durante su travesía.
Estas fotos no las tomó para presumir, sino para permitirle al equipo evaluar su estado a lo largo de la misión.
Este selfie corresponde al sol 1065. 

El Falcon Heavy y los otros cohetes semigigantes

Con una capacidad teórica de 64 toneladas en órbita baja, el Falcon Heavy de SpaceX es el cohete más potente en servicio. Pero, como todos sabemos, no es ni mucho menos el más grande o potente que haya existido. Los desaparecidos lanzadores Saturno V, N1 y Energía superaron ampliamente al vector de SpaceX, al igual que lo harán el futuro SLS de la NASA y el BFR de la propia SpaceX. Lo interesante del caso es el rango de prestaciones en las que se mueve el Falcon Heavy. Hasta el debut del nuevo lanzador de SpaceX los cohetes con más capacidad de carga podían lanzar entre 20 y 30 toneladas a órbita baja. La diferencia entre las 25 toneladas de capacidad de un Ariane 5 o un Larga Marcha CZ-5 y las 120 toneladas de un Saturno V es enorme. ¿Por qué no han existido más cohetes semigigantes en este rango del «desierto de cargas útiles» de los lanzadores espaciales?
La razón principal es que el Saturno V y el N1 fueron concebidos como lanzadores pesados para poder llevar a cabo una misión tripulada a la Luna (en realidad el N1 nació con el objetivo de situar humanos en Marte), mientras que el Energía debía lanzar los transbordadores del programa Burán y otras cargas útiles muy pesadas. Por contra, los cohetes actuales obedecen la ley de la oferta y la demanda; y el mercado dicta que no es necesario un cohete con una capacidad de más de 20-30 toneladas en órbita baja. Básicamente porque las cargas útiles más pesadas son satélites geoestacionarios de gran tamaño y los grandes satélites militares del Pentágono, ninguna de las cuales es tanpesada. El programa tripulado no es prioritario y debe adaptarse a los requisitos impuestos por el mercado (el SLS, el BFR y otros proyectos de lanzadores gigantes, como el STK ruso o el CZ-9 chino, son excepciones a esta regla).
Por tanto, la falta de proyectos tripulados ambiciosos y el escaso interés que han suscitado los grandes satélites de comunicaciones geoestacionarios son las principales causas que explican la ausencia de cohetes con una capacidad de carga entre las 30 y las 100 toneladas. De hecho, el Falcon Heavy no aprovechará su máxima capacidad de carga en la mayoría —¿todas?— de sus misiones. Ha sido desarrollado para permitir a SpaceX lanzar los satélites más pesados que existen y, a pesar de ello, poder recuperar los tres bloques de la primera etapa, algo que no puede hacer el Falcon 9. Proyectos de cohetes gigantes han existido muchos (Saturno C-8, Nova, UR-700, UR-900, RLA, Grozá, Vulkan, Nexus/Rombus, Sea Dragon, etc.), pero propuestas de cohetes semigigantes han existido muchas menos.
Una de las versiones del Shuttle-C ().
Una de las versiones del Shuttle-C (aerospaceprojectsreview.com).
Quizás el más famoso de estos lanzadores semigigantes sea el Shuttle-C, la variante no tripulada para transporte de carga del transbordador espacial. El transbordador solo podía situar en órbita baja unas 27 toneladas en órbita baja (LEO), aunque por motivos de seguridad después del accidente del Challenger esta cifra no podía superar las 20-25 toneladas, dependiendo de la misión (la carga útil más pesada lanzada por el shuttle fue el telescopio de rayos X Chandra y su etapa superior, con una masa cercana a las 25 toneladas). A pesar de esta capacidad relativamente baja, el shuttle era un sistema de lanzamiento tremendamente potente con unas prestaciones teóricas que rozaban la capacidad de colocar 100 toneladas en órbita. Lo que pasaba es que la mayor parte de esa capacidad se «malgastaba» en lanzar el propio transbordador.
Otra variante del Shuttle-C (NASA).
Otra variante del Shuttle-C (NASA).
Por este motivo desde el primer vuelo del transbordador en 1981 hubo varios intentos de crear una versión de carga no tripulada y desechable. Eliminando las alas y la cabina del transbordador se podía aumentar la capacidad de carga significativamente. Bajo el nombre de Shuttle-C se esconden muchos proyectos parecidos, pero no idénticos, investigados entre 1984 y 1995. Dependiendo del diseño la capacidad de carga iba desde las 45 hasta las 80 toneladas. En 2004 se volvió a estudiar la posibilidad de crear un lanzador pesado basado en el transbordador con una capacidad de unas 120 toneladas, o sea, en el rango de los cohetes gigantes. Ninguna de estas propuestas vio la luz, principalmente por falta de cargas útiles disponibles. Tampoco salió adelante el SRB-X, un lanzador basado en los SRB del shuttle con capacidad de entre 20 y 30 toneladas, al igual que las versiones pesadas del lanzador Titan de la USAF, como el Barbarian MM (45 toneladas en LEO).
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Rara versión del Shuttle-C con la carga situada en la parte superior del tanque externo (NASA).
Barbarian, una versión del Titán con tres aceleradores de combustible sólido.
Barbarian, una versión del Titán con tres aceleradores de combustible sólido.
En Europa el concepto de lanzador semigigante no ha tenido mucho recorrido, aunque en 1991 el CNES francés llevó a cabo un estudio sobre una versión pesada del Ariane 5 denominado ASL (Ariane Super Lourd, «Ariane súper pesado»), con una capacidad de 35 toneladas en órbita baja y una masa de 1.900 toneladas al lanzamiento. Para ello el ASL hubiera tenido cuatro aceleradores de combustible sólido EAP en vez de los dos del Ariane 5. Aunque el Ariane 5 fue diseñado para poder llevar a la nave tripulada Hermes, para el estudio del ASL se usó como referencia la nave CSM Apolo, de 35 toneladas. Además del ASL se analizaron de pasada otras versiones aún más pesadas. La más grande disponía de etapas más voluminosas y cuatro aceleradores SRB del transbordador además de dos EAP del Ariane (!). Este monstruo podría alcanzar las 140 toneladas en órbita baja. El ASL desapareció de la historia casi inmediatamente, algo normal teniendo en cuenta que Europa no tenía necesidad de un lanzador tan grande y, de hecho, tras la cancelación del Hermes muchos consideraban que el Ariane 5 ya era inmenso. En 2005 la ESA llevó a cabo otro estudio de lanzadores pesados que también contempló el uso de un Ariane 5 con cuatro aceleradores y etapas agrandadas para lograr una capacidad de 80 toneladas en LEO.
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ASL, el Ariane 5 pesado con cuatro aceleradores EAP de 1991 (CNES).
Pero quizás ha sido en la antigua Unión Soviética y en Rusia donde más lanzadores semigigantes se han propuesto, aunque ninguno ha visto la luz. De entre todos ellos el Energía-M fue el que estuvo más cerca de hacerse realidad. Una vez desaparecida la Unión Soviética era evidente que el vector gigante Energía era excesivamente grande para las necesidades de la nueva Rusia. El Energía-M usaba dos aceleradores con motores RD-170 de kerolox en vez de los cuatro de su hermano mayor y un único motor criogénico RD-0120 frente a los cuatro del Energía normal. En su versión más básica el Energía-M podía situar 35 toneladas en órbita baja, aunque su diseño era fácilmente escalable hasta llegar a las 55 toneladas o más (usando dos o tres motores RD-0120 y una etapa superior más potente). Lamentablemente el Energía-M apareció demasiado pronto, antes de que se pusieran de moda los comsats geoestacionarios pesados. A día de hoy quizás hubiera tenido alguna oportunidad, aunque los costes de mantenimiento de la infraestructura asociada seguramente habrían sido prohibitivos. El fracaso del Energía-M se tradujo en la desaparición de la industria rusa de motores criogénicos potentes. En 1990 se llegó a construir un modelo a tamaño real del Energía-M que fue trasladado a la rampa de lanzamiento del Área 250 de Baikonur. Hoy en día se pudre en un edificio abandonado del cosmódromo.
Energía-M.
Energía (izquierda) y Energía-M.
En realidad el Energía-M fue la versión que llegó más lejos de la nueva familia de lanzadores criogénicos Deytrón propuestos por NPO Energía entre 1989 y 1991. Estos lanzadores tenían una capacidad de carga de entre 30 y 55 toneladas en LEO. Precisamente por esa misma época surgieron propuestas de la oficina KB Yuzhnoe ucraniana para crear versiones pesadas del Zenit —que también servían como bloques propulsores laterales del Energía—, siendo la más popular el 11K37, apodado Trizenit. Como su nombre indica, el Trizenit usaba tres primeras etapas del Zenit unidas como primera y segunda fases con el fin de alcanzar una capacidad en órbita baja de 40 toneladas.
Familia de lanzadores soviéticos Deytrón y el Energía-M (www.buran.ru).
Familia de lanzadores soviéticos Deytrón y el Energía-M (www.buran.ru).
Cohete 11K37 Trizenit (Novosti Kosmonavtiki).
Varias versiones del cohete 11K37 Trizenit (Novosti Kosmonavtiki).
En tiempos más recientes hemos visto una multitud de propuestas de lanzadores pesados procedentes de Rusia con capacidad entre 30 y 100 toneladas. Sería muy cansino enumerarlas todas, pero destacan las versiones pesadas del cohete Angará de la empresa Khrúnichev (recordemos que el Angará A5 es capaz de situar unas 25 toneladas en LEO). La más famosa fue el Angará A7, capaz de lanzar entre 40 y 60 toneladas dependiendo de la versión. La última de las versiones pesadas del Angará, el Angará A5V, fue la que estuvo más cerca de ser desarrollada, aunque sería cancelada en 2016. Esta variante hubiera podido lanzar 38 toneladas en LEO.
Angará A5 y dos versiones del A7 (Khrunichev).
Angará A5 y dos versiones del A7 (Khrunichev).
El cohete lunar Angará A5V, ya cancelado (Roscosmos).
El cohete lunar Angará A5V, ya cancelado (Roscosmos).
Actualmente Rusia quiere elaborar un lanzador pesado denominado STK («complejo superpesado» en ruso) basado en el nuevo cohete Soyuz 5 (Féniks), la versión 100% rusa del Zenit. La variante más pequeña del STK usará tres bloques del Soyuz 5 en la primera etapa y podrá lanzar 50 toneladas en LEO. Este lanzador servirá para efectuar misiones tripuladas a la órbita lunar (o a la estación Gateway) con la nave Federatsia en la segunda mitad de la próxima década.
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Versiones del lanzador pesado STK basadas en el Soyuz 5 (RKK Energía).
Dejando a un lado el STK, el único lanzador semigigante en desarrollo aparte del Falcon Heavy es el New Glenn de la empresa Blue Origin. Podrá lanzar 45 toneladas en órbita baja y, al igual que el vector de SpaceX, es un lanzador reutilizable. Evidentemente, el otrora desierto de lanzadores semigigantes ha dejado de ser un páramo solitario. Ahora habrá que ver si logran encontrar misiones que justifiquen su existencia a largo plazo.
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El Falcon Heay, el New Glenn y el Saturno V (Business Insider).

creditos DANIEL MARIN

Stephen Hawking imagina a la humanidad colonizando mundos alienígenas

En una de sus últimas apariciones en televisión, Stephen Hawking plantea la cuestión de cómo la gente podría algún día vivir en planetas distintos de la Tierra.
Crédito: Canal SmithsonianLa voz generada por computadora del físico Stephen Hawking volverá a dirigirse al público una vez más desde sus pantallas de televisión el 25 de marzo, durante su aparición en uno de los últimos proyectos de televisión de su vida.
En el documental del canal Smithsonian "Dejando la tierra: o cómo colonizar un planeta", Hawking comparte su visión largamente sostenida de que la humanidad enfrenta un futuro incierto en la Tierra mirando a las estrellas, y estableciendo un curso que nos llevará a habitar un día mundos distantes más allá de nuestro propio sistema solar.
Hacia dónde iríamos, cómo llegaríamos allí y qué haría falta para hacer que un planeta alienígena sea habitable son solo algunas de las preguntas que Hawking y otros científicos abordan al enfrentar los desafíos que las personas enfrentarían para colonizar la Tierra 2.0. Stephen Hawking: Un icono de física recordado en fotos ]
"Leaving Earth" explora cómo los científicos están trabajando para identificar planetas "goldilocks", mundos que no están ni muy cerca de su estrella madre ni muy lejos (no demasiado caliente, ni demasiado frío), con agua líquida en su superficie. Pero identificar los planetas que podrían ser candidatos para apoyar la vida humana es solo el comienzo. Los expertos que hablaron sobre "Leaving Earth" también introdujeron investigaciones que podrían informar futuros diseños de naves espaciales capaces de transportarnos más allá de los alcances de nuestro propio sistema solar. Y las nuevas tecnologías ofrecen soluciones para protegernos y mantenernos en el espacio y para terraformar planetas alienígenas mientras establecemos las bases de nuevas civilizaciones humanas.
Hawking a menudo hablaba sobre la idea de que la humanidad asegure su futuro colonizando otros mundos. En noviembre de 2016, pronunció un discurso en la Unión de Estudiantes de la Universidad de Oxford sugiriendo que el cambio climático, la amenaza de armas nucleares, la contaminación y otros riesgos ambientales estaban convirtiendo rápidamente a la Tierra en inhabitable y que a nuestra especie le quedaban solo unos 100 años. Nuestra única esperanza, le dijo a la audiencia, era encontrar otro planeta para llamar a nuestro hogar.
De hecho, "Leaving Earth" se inspiró en las palabras de Hawking sobre la colonización de otros planetas, dijo a Live Science Lucy Haken, productora y directora del programa en Brook Lapping Productions.
"Habló sobre eso muchas veces", dijo Haken. "El equipo de Brook Lapping elaboró ​​esa idea en algo que podría ser una película, y luego se acercó a Stephen Hawking y le preguntó si participaría".
El equipo de producción desarrolló el guión con Hawking, y sus segmentos fueron filmados durante dos días cerca de su oficina en el departamento de matemáticas de la Universidad de Cambridge, dijo Haken. Lo que surgió fue intrigante y frustrante, recordó Haken, mientras Hawking planteaba preguntas fascinantes y difíciles sobre cómo la gente podría irse de la Tierra y emigrar a nuevos mundos, él no les ofreció ninguna solución sobre cómo podría suceder eso, le dijo a Live Science. .
"Nuestros anfitriones presentaron ideas potenciales sobre cómo abordar este problema, pero el profesor Hawking no había sugerido realmente un plan sobre cómo lo haríamos", dijo. "Lo estaba exponiendo al mundo como una pregunta casi provocadora que pensó que deberíamos estar investigando, pero creo que también fue bastante juguetón en la forma en que quería que otras personas lo tomaran y corrieran con él".
La vida surgió por primera vez en la Tierra hace más de 3.000 millones de años, y los humanos modernos, el Homo sapiens, no llegaron a la escena hasta hace unos 300.000 años, según el registro fósil . Desde entonces, nuestro número se ha incrementado a más de 7 mil millones , y se espera que la población mundial llegue a 9 mil millones para el año 2050 , según la División de Población de las Naciones Unidas.
Una docena de personas han caminado en la luna, pero aún tenemos que establecer una colonia fuera del planeta dentro de nuestro propio sistema solar. Sin embargo, la historia de la humanidad abarca el movimiento y la migración, ya que las personas emergieron de África hace cientos de miles de años y cruzaron continentes y luego océanos, estableciendo puntos de apoyo en diversos entornos en casi todos los lugares de la Tierra.
Tal vez visto en ese contexto, el sueño de Hawking de que los humanos pueblen otros planetas en el futuro previsible no es tan exagerado después de todo, y puede ser la extensión natural de un proceso que la humanidad ha seguido desde sus primeros días, dijo Haken.
"La colonización de los continentes comenzó con pioneros, y luego vendrían otros. Se trata de moverse en pasos y olas", dijo. "Por el momento, ir a vivir fuera de nuestro planeta parece impensable. Pero en realidad, si sigues esos pasos uno a la vez, tal vez sea factible después de todo".
"Saliendo de la Tierra: o cómo colonizar un planeta" se transmite el 25 de marzo a las 8 pm, hora local, en el canal Smithsonian.

Diversidad Galáctica

NGC 3175 se encuentra a unos 50 millones de años luz de distancia en la constelación de  Antlia (The Air Pump)  .  La galaxia se puede v...